
Además de minimizar la pérdida de color, el maquillaje ayuda a crear al personaje y contribuye también a su caracterización exterior, adecuado a la apariencia física y a las exigencias del guion. Llega a transformar los rasgos del actor y a cambiar completamente su rostro, desde un leve envejecimiento o rejuvenecimiento, hasta colocarle una cicatriz inexistente o, en el extremo opuesto, convertir a una persona en un monstruo, un personaje de ficción, un hombre lobo, etc. El maquillaje utilizado por los payasos es uno de los ejemplos más claros de caracterizacion.
